El Artesano
Soy Cristobal Dueño y esta es mi historia

Me llamo Cristóbal y tengo 45 años, ahora me dedico a la fabricación y venta de productos artesanales exclusivos para la decoración.
Todo esto empezó por una lesión que tuve trabajando, esta lesión hizo tambalear mi vida haciéndome cerrar el negocio consolidado que tenía, perdí la estabilidad laboral, económica, forma física y mental llegando a caer en una depresión por verme impotente físicamente, pero lo que parecía una desgracia que la vida me estaba haciendo era una obligada parada que tenía que dar en mi vida, llena de estrés, trabajo, sufrimiento, insatisfacción laboral por no dedicarme a lo de que verdad me gusta.
Poco a poco iban cambiando las cosas, me mudé a vivir al campo y allí fue donde reflexione sobre la vida que llevaba, empecé a disfrutar del regalo más bonito que la vida me ha dado, que es mi hija de 2 años, mi pareja, mis animales y de esa energía que te da la naturaleza.
Gracias a ella dí el primer paso, cuando iba a buscar leña me encontraba algunas maderas con formas que yo veía que tenían algo especial tanto que no quería quemarlas, las guardaba, el siguiente paso lo di dejándome llevar por las señales de la vida, esa señal me la dió mi hija.
Me llevaba casi todo el día hablándole a mi padre que lo tengo en el cielo y a dios pensando y diciéndome a mi mismo «¡que voy a hacer ahora! ¿a qué me dedico?, ¿qué hago dios?«
Mi niña cada vez que entraba en una tienda empezaba a mirar y señalar hacia arriba, se volvía loca con las luces, yo le decía «sí la luz, la lámpara«, y esto fue a más al principio, pero no le di importancia, luego pensé que podría ser una señal. La casualidad es que ella decía esto ¡cuando yo estaba preguntando qué hacer!
Comencé a hacer cosas con esas maderas que tenía guardadas y pensé «¡porque no venderlas y ganarme la vida con lo que realmente me hace sentirme feliz!«, ¡dicho y hecho!, eso es trabajar con mis manos, creando, inventando cosas, y no me considero artista ni carpintero, pero soy un apasionado de las herramientas y del trabajo bien hecho, todo esto lo siento desde pequeño, «me gustaría decírselo a mi padre» por eso lo digo aquí:
